“Todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás”.

-Antonio Machado-

Una de las bodas que sin duda me han dejado marcado, por el antes, el durante y el después…

Granada, es para mí sin duda una de las mejores ciudades del mundo en la que no me importaría vivir. Perderse por sus calles, con sus gentes, su olor, su color y su arte, son un placer para los sentidos.

Es por ello que hacer el reportaje de boda de Noemí y Lucas en Granada ha sido una experiencia única. Me acogieron en casa de Lucas el día antes de la boda (puesto que el es natural de allí) como si fuera uno más, sin duda su familia es una extensión del buen hacer y alegría que Lucas irradia. Cuando consigues integrarte de esa manera, sabes que tu trabajo va a ser un éxito, pues consigues pasar desapercibido y fotografiarlo todo de la forma más natural y espontanea posible.

La casa del novio estaba en un pueblecito a 10 minutos de Granada, donde empezaríamos el reportaje por la mañana, simplemente capturando lo que sucedía en ese lugar, en ese día, en ese momento. Al ser la boda por la tarde, no teníamos ninguna prisa y eso amig@s, se agradece…

El chaqué y zapatos del novio era de Portago, una elección sin duda elegante y más que acertada.

 

 

Puesto que Noemí es Madrileña, ella decidió cambiarse en una Suite que le cedieron en el Carmen de los Chapiteles donde se iba a celebrar el banquete. Sólo puedo decir que sin duda fue un acierto, (podéis ver un post reciente sobre donde elegir el sitio para cambiaros aquí) ya que el lugar es fabuloso, las vistas increíbles y su personal muy atento. Aprovecho para darle las gracias a Rocío Gómez por su maravillosa atención y gestión.

El peinado y make up, fueron obra de Sarah Miller, una profesional de la cabeza a los pies con la que desde luego me sentí muy cómodo trabajando, pues su saber estar, buen hacer y sentido del humor, hicieron que pasáramos un rato muy agradable.

La corona era espectacular, una maravillosa mezcla de sencillez y elegancia con un estilo vintage/boho y unos colores silvestres con toques dorados que enamoran a cualquiera de Le Touquet.

Los originales zapatos de Noemí sólo podían ir a juego con este tocado, eran de Salo Madrid, y por supuesto y no menos importante el vestido, una espectacular obra de arte de la diseñadora Laura Monge que no dejo impasible a nadie.

 

 

 

La ceremonia fue en la Iglesia Santos Justo y Pastor, una preciosa iglesia en pleno centro de la ciudad que data de entre el s.XV – XVI, de estilo Barroco. Como fotógrafo de bodas, siempre digo que toparte con iglesias como esta, en la que luz, la amplitud y los detalles son espectaculares, es la mejor de las loterías para completar un reportaje de 10.

 

 

Una vez terminada la ceremonia, nos dirigimos de nuevo al Carmen de los Chapiteles para continuar con el banquete, pero no antes de hacer una pequeña sesión de posados en los alrededores. Cuando mis parejas me comentan que desean hacerse una sesión de fotos, siempre intento sugerirles que sea de camino al restaurante o incluso en las inmediaciones del restaurante si lo permite el enclave, para que puedan disfrutar el máximo tiempo posible con sus invitados en el cocktail. Puesto que, como decía, está situado en un lugar privilegiado de Granada, aprovechamos el tiempo y disfrutamos de unos instantes a solas para realizar una sesión rápida de posados.

 

 

Ya terminamos con el banquete y la fiesta en el mismo lugar, tanto el salón como la sala de fiestas estaban muy bien decorados y perfectamente acondicionados. Todo salió a pedir de boca y la proyección del Same Day Edit fue todo un éxito. Tanto Noemí como Lucas disfrutaron de un día único e irrepetible y, yo sólo puedo decir, que los fotógrafos de bodas debemos estar muy agradecidos por que parejas de todo el mundo cuenten con nosotros para inmortalizar con nuestras cámaras ese día, pues formar parte de algo tan grande no tiene precio.

 

 

Gracias Noemí y Lucas por contar conmigo como fotógrafo para vuestra boda,  sólo tengo palabras de agradecimiento. Cualquier duda que se planteara, se disipo el mismo día que os pusisteis delante de mi objetivo aquella mañana de primavera, y la complicidad que tuvimos desde el primer momento fue brutal. Me habéis hecho muy fácil mi trabajo (si Lucas, Noe también jajaja) y el resultado está a la vista. Soy muy concienzudo y crítico con mi trabajo y lo sabéis, pero estoy muy orgulloso de este reportaje de boda en particular.

Sabéis que podéis contar conmigo para lo que necesitéis ahora y siempre. Desde luego volveré a Granada en calidad de visitante, pues es imposible que me canse de esta ciudad, y por supuesto, me encantaría repetir la experiencia como fotógrafo de bodas.

 

 

¿Te casas? Hablemos…